sábado, 10 de marzo de 2012

Corporán de los Santos y la marca personal en los negocios y la política

Por Elvin Matos 


Con la muerte del empresario y productor de televisión Rafael Corporán de los Santos volvemos al tema recurrente de los estilos de vida de las personalidades del mundo artístico, empresarial y de la política. Del individuo con relación a las funciones públicas y a la empresa.

Y, atención, cuando refiero los estilos de vida, esto tiene un significado meramente público. El funcionario, el artista, el político. Nada que ver con los aspectos personales; con su alimentación, hábitos de consumo y sus patrones sexuales. Para los fines, estos aspectos quedan fuera de éste análisis.

Lo primero es el velo de misterio sobre los achaques de estas personalidades. A menudo, el tema se trata con un matiz de conservadurismo y reservas, que se presta a un mundo de especulaciones y rumores de todo tipo. A veces, el individuo apuesta por elevar su personalidad a la categoría del mito y el resultado es totalmente contrario al deseado. La marca, el sello; lo que llamamos hoy el ‘branding’ acuñado en la hoja de vida, termina con más sombras que luces a los ojos de la sociedad.

En el caso de Corporán, hasta hace unos años propietario de una red de emisoras de radio con un total de 16 estaciones diseminadas por todo el país. Además, próspero empresario de la industria gráfica y por 25 años productor y conductor del kilométrico programa ‘Sábado de Corporán’. A esto se suma los 4 años que estuvo al frente de la alcaldía del Distrito Nacional lo que implica una vida compartida entre los avatares de la política y una compleja estructura empresarial.

Hasta ahí todo parece genial. El éxito de un individuo que vino de la nada, desde los niveles más bajo de la pobreza hasta alcanzar la cúspide en el mundo de los negocios y la política. Ahora bien, el punto nodal del asunto se presenta justo en esta inflexión. Se trata de personas que no delegan. Llegan a diseñar una estructura organizativa de trabajo que no permite delegar. Están compelidos a estar atento a tiempo completo a todo este sistema, con una administración en extremo centralizada en su persona.

Con el paso del tiempo, este estilo llega a convertir al individuo en depositario de un paradigma de elogios y tributos en materia administrativa. No se mueve una hoja sin la autorización de Corporán en toda esta maraña política y empresarial, elevando el ego de la persona a la dimensión de todopoderoso. Y, los individuos que contrata como colaboradores y asesores, terminan permeados por ser el eco de sus dictámenes, deseos y actitudes. En buen español, estos asesores y colaboradores deben aprender a aconsejar, solo lo que su jefe quiere escuchar.

Mientras, el organismo humano, como toda máquina va sufriendo las consecuencias de un estilo de vida en un eterno climax y de un estado de tensión permanente. Está claro los niveles de desgaste que genera estar pendiente a cada detalle de todo este esquema, con atención especial a las personas que están detrás de cada función, desde un chofer hasta su asistente personal. Y, más que el desgaste y deterioro fisiológico del individuo, este trajín provoca un estado de dependencia casi pernicioso que se agudiza con el paso del tiempo.

En tal virtud, este tipo de personas no puede desvincularse por un instante del monstruo que han creado. Como paradoja, terminan en un tormentoso callejón sin salida, perdiendo las facultades para dirigir y faltándole la voluntad para retirarse.

Tal vez por esta razón Corporán falleció apenas unas horas después de que le rindieran un justo homenaje por su dilatada obra artística y empresarial en la televisión. El reconocimiento tuvo lugar el pasado sábado 03 de marzo  y en las primeras horas del lunes 05 se anunciaba su fallecimiento.

El caso es que tanto en el pasado como hoy, los gerentes y administradores deben contar con un cuerpo eficaz de delegados y encargados de las diversas funciones. Desde reyes, papas, presidentes, generales, ministros y toda persona que ejerce una función ejecutiva cuenta con un equipo de colaboradores y asesores que se encargan de llevar las partes del trabajo.

Se trata de la estructura horizontal de administración, que cada día se va ampliando más y diversificando conforme a la complejización de la sociedad y como respuesta a la división técnica del trabajo.

Trabajar la marca y llevar un ‘branding’ eficaz y productivo implica delegar y descentralizar las funciones de trabajo. Enfocarse en las prioridades y en los sectores más vulnerables de la empresa y la administración. Cuando se diseña una estructura organizativa con estos parámetros, la corporación camina sola.    

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